El último viaje de Cook, Tomo VI: El Kamchatka, Cantón y el regreso a Inglaterra
Edición española modernizada e ilustrada de A Voyage to the Pacific Ocean de James King (1776-1780). 490 páginas.
Marzo de 1779: la tripulación huérfana de Cook cruza el Kamchatka en trineo, se enfrenta a la banquisa ártica, pierde al capitán Clerke y completa la vuelta al mundo por Cantón y El Cabo. Tomo VI, español moderno.
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- Tapa blanda · Ebook (EPUB)
- Español
- Siglo XVIII
Presentación
Marzo de 1779. Cook lleva un mes muerto en una playa de Hawái, y los dos navíos de la expedición ponen de nuevo rumbo al norte para intentar, una última vez, forzar el paso del Noroeste.
El relato queda ahora en manos de James King, veintinueve años, segundo teniente convertido en narrador. Cuenta la entrada en una bahía del Kamchatka todavía tomada por los hielos, una guarnición rusa que carga sus cañones creyendo ver piratas, y después la travesía de la península en trineo de perros hasta Bolcheretsk, donde el mayor Behm, comandante de la provincia, vacía para estos desconocidos las reservas de sus almacenes y rechaza todo pago. Cuenta después el verano siguiente: la banquisa, más espesa que el año anterior, que cierra toda ruta hacia el Atlántico, y al capitán Clerke, consumido por la tisis desde Inglaterra, que escribe el veredicto con mano moribunda antes de apagarse a la vista de las costas que quería volver a ver, el 22 de agosto de 1779.
Queda entonces el mundo entero por cruzar para volver a casa. Los volcanes, las cibelinas y los pueblos del Kamchatka, que King retrata en un largo cuadro etnográfico; las islas fantasma que los mapas antiguos situaban frente a Japón; las tempestades y las corrientes que arrastran a los navíos mar adentro; una isla de azufre humeante en pleno océano; y por fin Cantón, donde los marineros descubren que las pieles de nutria antaño trocadas por clavos valen ahora una fortuna, y donde se enteran de golpe de que Europa lleva tres años en guerra. Siguen Pulo Condore y sus búfalos indómitos, las fiebres de la Sonda, la escala de El Cabo, y el largo rodeo por las Orcadas que cierra el viaje.
Este libro es también el testamento de James King: es él quien asume el mando de la Discovery tras la muerte de Clerke, él quien negocia en Cantón la venta de las pieles y extrae de ella, con cifras en la mano, el proyecto de un comercio nuevo entre América y China, y él quien redactará para el Almirantazgo, tosiendo ya por la enfermedad que se llevó a Clerke, el relato oficial publicado en Londres en 1784. Este tomo corresponde al Libro VI de esa edición original, desde el adiós a las islas Sandwich, en marzo de 1779, hasta el fondeo final en el estuario del Támesis, el 4 de octubre de 1780, tras cuatro años, dos meses y veintidós días de ausencia.
Sexto y último de los seis tomos dedicados al tercer y último viaje de James Cook, en la colección Diarios de Viajes Olvidados. Cada tomo se lee de forma independiente.
Primera reescritura integral moderna para el lector de hoy, que hace legible este relato sin traicionar nada del viaje. Ilustraciones originales y 10 mapas rediseñados permiten seguir el itinerario, mientras que un aparato de referencias (glosario, cronología, índice, nota del editor, posfacio y lecturas complementarias) y una selección de fragmentos del texto original iluminan la lectura.
Características
- Editorial
- Itinerarium Éditions
- Colección
- Oceanía y Pacífico
- El autor
- James King
- Época del viaje
- 1779-1780
- Edición moderna por
- Isabelle Perol
- Idioma
- Español
- Formato
- Tapa blanda, 15,2 × 22,9 cm
- Páginas
- 490
- ISBN
- 978-2-489331-41-7
- Publicación
- septiembre de 2026
El autor
A Voyage to the Pacific Ocean: Nuestro trabajo editorial
Este sexto tomo cierra la serie. Contiene el Libro VI del relato oficial, que cierra el tercero de los volúmenes publicados en Londres en 1784 por el canónigo John Douglas: diecinueve meses de mar, desde la salida de Niihau, el 15 de marzo de 1779, hasta el fondeadero de the Nore, en el estuario del Támesis, el 4 de octubre de 1780. James King, que había tomado la pluma en el tomo anterior, la conserva hasta el final: es él quien narra el Kamchatka, el segundo intento ártico, China y el camino de regreso, y es con sus palabras como se apaga el diario de los tres viajes. Los principios fijados en el umbral de la serie valen aquí sin cambios; esta nota solo expone las decisiones propias de este último volumen.
Once capítulos originales, veintidós en esta edición. El Libro VI reúne capítulos voluminosos que a menudo yuxtaponen materias que el propio texto separa; la división se hizo en esas articulaciones, sin tocar el orden del relato ni sacrificar ningún episodio. Dos casos merecen señalarse, pues la serie no ofrece ningún otro ejemplo: en dos ocasiones, el recorte de 1784 rompe por la mitad un movimiento que nada debía interrumpir. El episodio del hielo empieza al final del tercer capítulo original y continúa en el cuarto; la agonía de Charles Clerke termina en el cuarto y sus funerales abren el quinto. Hemos devuelto a cada uno su unidad: el muro de hielo se lee de un solo tirón, y la muerte del capitán, desde la última fiebre hasta los abedules de Paratounca, cabe en un solo capítulo, como un único duelo. En el otro extremo del libro, el capítulo final se mantuvo breve a propósito: es la coda de todo el viaje, y alargarlo lo habría debilitado.
Antes / después
On the 22d of August, 1779, at nine o'clock in the morning, departed this life Captain Charles Clerke, in the thirty-eighth year of his age. He died of a consumption, which had evidently commenced before he left England, and of which he had lingered during the whole voyage. His very gradual decay had long made him a melancholy object to his friends; yet the equanimity with which he bore it, the constant flow of good spirits, which continued to the last hour, and a cheerful resignation to his fate, afforded them some consolation.
El 22 de agosto de 1779, a las nueve de la mañana, el capitán Charles Clerke se extinguió, a los treinta y ocho años. Murió de tisis, ese mal que corroe los pulmones y ya no suelta presa. Había comenzado manifiestamente antes incluso de su partida de Inglaterra, y había languidecido con ella durante todo el viaje. Su declive, muy progresivo, lo había convertido desde hacía tiempo en objeto de tristeza para sus amigos; pero estos hallaban cierto consuelo en la igualdad de ánimo con que lo sobrellevaba, en la hermosa alegría que lo animó hasta su última hora, y en la resignación serena con que aceptaba su suerte.
El viaje en mapa






