Los Descubridores del Atlántico Norte
Edición española modernizada e ilustrada de Saga de los groenlandeses. Saga de Eirik el Rojo (Landnámabók, Íslendingabók, Eiríks saga rauða) y otras sagas islandesas (h. 860-1000). 144 páginas.
Hacia 860, unos marinos nórdicos desviados de su rumbo descubren Islandia. Erik el Rojo inventa Groenlandia; sus hijos tocan América cinco siglos antes que Colón. Un periplo vikingo sostenido por la figura de Gudrid.
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- Tapa blanda · Kindle
- Español
- Siglo IX
Presentación
Hacia el año 860, una nave que había zarpado de Noruega rumbo a las Islas Feroe es arrastrada hacia el oeste, en pleno mar. Al término de la deriva surge una tierra desconocida, gris y alta, que acabará llamándose Islandia. Así comienza la más larga cadena de descubrimientos de la Edad Media, casi siempre a regañadientes, casi siempre por obra de marinos que buscaban otra cosa.
Desde la Islandia entrevista por tres vikingos desviados de su rumbo hasta la tierra de las viñas que alcanzará Leif el Afortunado, este relato sigue siglo y medio de derivas, de tierras nombradas y de primeros contactos. Están Ingólfur, que puebla Islandia; Erik el Rojo, desterrado, que inventa Groenlandia y le da el más hermoso nombre engañoso de la historia; sus hijos, que tocan América cinco siglos antes que Colón; y Freydís, que urde una matanza sobre la nieve.
En el corazón de esta epopeya de hombres que buscan tierras avanza una mujer, Gudrid, a quien una vidente ha prometido un destino ilustre. Enterrará maridos, dará a luz en América al primer niño europeo del continente y partirá después en peregrinación hasta Roma. Allí donde los marinos atraviesan el mar, ella atraviesa el tiempo.
El viaje recorre catorce etapas, desde la Islandia entrevista por Naddodd hacia 860 hasta la tentativa de colonización de Karlsefni en Vinlandia hacia 1010-1013. Entre ambas, Ingólfur funda Reikiavik, el cronista Ari fija por escrito la memoria del poblamiento, Erik el Rojo descubre Groenlandia tras un doble destierro, y sus hijos, Bjarni, Leif, Þorvaldur, alcanzan por turno Helluland, Markland y Vinlandia, esas tierras que las sagas nombran por lo que ofrecen: las losas de piedra, el bosque, la vid. Los skrælings, pueblos autóctonos hallados en aquellas orillas, marcan los relatos con sus primeros intercambios pacíficos y luego con sus flechas.
Tejido a partir de la Landnámabók, de la Íslendingabók del cronista Ari y de las dos Sagas de Vinlandia, este libro restituye un mundo donde el azar de los vientos decide los descubrimientos tanto como el coraje de los hombres. Las divergencias entre las fuentes, asumidas en lugar de borradas, revelan la verdad de una memoria que todavía duda sobre la muerte de Þorsteinn o la de Þorvaldur, y dan a este relato su sabor de testimonio vivo antes que de leyenda alisada.
Primera reescritura integral moderna para el lector de hoy, que vuelve legible este relato sin traicionar nada del original. Veinte ilustraciones originales y nueve mapas redibujados permiten ver el itinerario, mientras que un aparato de referencias (glosario, cronología, índice de lugares y personas, lecturas para saber más, nota del editor, posfacio) y una selección de trozos escogidos del texto original acompañan la lectura.
Características
- Editorial
- Itinerarium Éditions
- Colección
- Gran Norte
- El autor
- Sagas norroises (Landnámabók, Íslendingabók, Sagas du Vinland)
- Época del viaje
- v. 860-1000
- Edición moderna por
- Hélène Garnier
- Idioma
- Español
- Formato
- Tapa blanda, 15,2 × 22,9 cm
- Páginas
- 144
- ISBN
- 978-2-489330-85-4
- Publicación
- julio de 2026
El autor
Landnámabók: Nuestro trabajo editorial
Este libro no procede de un texto único, sino de varias obras islandesas que, todas, cuentan a su manera la conquista del Atlántico Norte. La Landnámabók registra a los colonos de Islandia; el Íslendingabók del cronista Ari fija su trama; las dos Sagas de Vinlandia, la Grœnlendinga saga y la Saga de Erik el Rojo, llevan el relato hasta las costas de América. Nuestro primer trabajo ha sido tejer estos hilos dispersos en una sola cadena, desde el primer vikingo desviado hacia Islandia hasta el último viaje hacia el oeste.
La dificultad residía en el solapamiento de ambas sagas, que narran los mismos viajes sin llegar nunca a coincidir del todo. Hemos optado por confiar a la Saga de Erik el Rojo la fundación de Groenlandia, y por dar de su versión del gran viaje de Karlsefni tan solo un relato ceñido, en el que pasan el campamento de Straumfjord, la bahía de Hóp, el cazador Þorhallr fiel a Thor y el extraño monópodo. La Grœnlendinga saga, por su parte, sostiene en secuencia la columna del ciclo de Vinlandia: Bjarni que avista las costas, Leif que desembarca, Thorvald que allí muere, Karlsefni que intenta fundar una colonia, Freydis que urde la matanza. Allí donde ambos textos divergen, no hemos buscado reconciliarlos a la fuerza. Thorstein muere en uno y en otro, Thorvald de dos maneras, por una flecha de Skræling en la Grœnlendinga, por una flecha de monópodo en la Saga de Erik: esas contradicciones se dejan tal cual, porque dicen la verdad de una memoria que vacila.
Antes / después
It is thus told, that there were certain men who needed to journey out of Norway to the Faereys, some name Naddodh the wicking as being one of them. But they were driven west into the sea, and there they found a great land. They walked up a high mountain in the East-friths, and looked far and wide to see if they could see smoke or any token that the land was settled, but they saw none. They went back at harvest-tide to the Faereys, and as they sailed from the land there fell great snow upon the hills, wherefore they called the land Snow-land. They praised the land much.
Tocaron en ella por el lado de los fiordos orientales y subieron a una alta montaña para reconocerla. Desde arriba escrutaron largo rato el horizonte, buscando un humo, un fuego, la menor señal de que algún hombre viviera en aquellas laderas. No vieron nada. La tierra estaba vacía. En otoño se hicieron de nuevo a la mar rumbo a las Feroe; y mientras se alejaban de la costa, una nieve espesa comenzó a cubrir las montañas a sus espaldas. Llamaron por eso a aquel país Snæland, la tierra de nieve. A su regreso hicieron de él un gran elogio.
El viaje en mapa



