Constantinopla, 1544. Noventa y un años después de la caída de la ciudad en manos de los otomanos, Constantinopla se transforma a ojos vistas: las iglesias se convierten en mezquitas, el Hipódromo se vacía de su antiguo esplendor, las columnas imperiales caen una tras otra o son reutilizadas como material de construcción.
Es en esta ciudad en plena mutación donde llega Pierre Gilles, sabio y naturalista de Albi, helenista y latinista enviado por Francisco I para recopilar manuscritos griegos destinados a la biblioteca real. Cuando el dinero real deja de llegar, se enrola durante un tiempo en el ejército de Solimán el Magnífico para sobrevivir, y consagra tres años a una misión que él mismo se ha impuesto: salvar de la desaparición y del olvido la memoria topográfica de la Constantinopla bizantina.
Escala las murallas, mide las columnas y los pórticos en pasos, en estadios y en pies, escarba entre las ruinas, interroga a los jardineros otomanos sobre lo que han encontrado al cavar. Colina por colina, reconstituye las siete colinas de la ciudad, Santa Sofía, el Palacio Sagrado y la Calcé, el Hipódromo, los foros de Constantino y de Teodosio, el Cuerno de Oro y los barrios bizantinos, cruzando lo que observa con sus lecturas de Procopio, Suidas y Zonaras, en un diálogo silencioso con los emperadores muertos.
El resultado es único: la última descripción científica de la Constantinopla bizantina, redactada justo antes de que sus últimos vestigios se disolvieran definitivamente en el tejido otomano de la ciudad. Sin el trabajo obstinado de Pierre Gilles, secciones enteras de la topografía antigua de Constantinopla se habrían perdido para siempre, sin testigo ni memoria escrita.
Publicado en Lyon en 1561, años después de la muerte de Gilles, este texto latino, De topographia Constantinopoleos, nunca había sido traducido al español. La presente edición lo establece directamente a partir del original latino de 1561, sin pasar por la única versión existente hasta ahora, la traducción inglesa de John Ball (1729). El texto ha sido modernizado y reorganizado en dieciocho capítulos legibles, dejando intacta la voz personal y meditativa del agrimensor humanista que recorre la ciudad en primera persona.
Esta edición está ilustrada con quince grabados de época, acompañada de seis mapas originales que sitúan cada monumento descrito, y completada con un glosario de los términos antiguos, bizantinos y otomanos empleados por Gilles, una cronología detallada del milenio bizantino y un doble índice de personajes y de lugares. Un testimonio irremplazable, restituido hoy en un español fiel al espíritu del autor original y accesible al lector contemporáneo.
Pierre Gilles, savant français envoye par Francois Ier, décrit en 1544-1547 la topographie de Constantinople avant que les Ottomans n'achevent de transformer la ville. Description scientifique des sept collines, des murs, de Sainte-Sophie, de l'Hippodrome, des forums, des colonnes survivantes et des quartiers byzantins en voie de disparition. Ouvrage publie a Lyon en 1561 a titre posthume.
En la primavera de 1544, un hombre de unos cincuenta años desembarca de un navío en el puerto de Constantinopla. Viene de Albi, pasando por Venecia y por el mar. Lleva consigo cartas credenciales firmadas por Francisco I, algunas bolsas para comprar manuscritos griegos y la paciencia de un sabio que ya sabe que todo, en esta ciudad, va a exigirle tiempo. Se llama Pierre Gilles. Nadie, en el muelle, repara en él.
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